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ORGANIZACIÓN Y RECURSOS HUMANOS
La diversificación empresarial, un riesgo
a controlar
Cuantas
veces nos preguntamos, ¿Cómo es posible que esa empresa,
con el producto o servicio tan reconocido y de tanto consumo, tenga
problemas económicos?. La respuesta en muchos casos a esta pregunta,
es la diversificación no calculada o incontrolada. Esta causa
viene determinada por la bonanza del negocio base, y la ausencia de
un buen refranero cerca del empresario, recordándole “Zapatero
a tus zapatos”, ya que no recuerda lo mucho que le ha costado
subir la empresa, y sólo ve que el enriquecimiento rápido
en el mundo de la construcción por ejemplo, es la solución
a todo, queriendo ser como fulano o mengano, que ha hecho fortuna en
poco mas de dos años, y representa el estereotipo social admirado
por la falsa clase dirigente.
Hemos
de recordar que para garantizarnos una buena diversificación,
lo primero que debemos de conseguir es que no afecte ni a corto, ni
a medio y por supuesto ni a largo plazo, a la empresa que nos está permitiendo
pensar en invertir en otras líneas de negocio. Este razonamiento
viene determinado por el principio básico, de que todos los
sectores están expuestos a efectos colaterales, en función
de los parámetros y situaciones internacionales, y que dichos
efectos producen recesos económicos de inesperados resultados,
que obligan a muchas empresas a utilizar todos sus recursos, inclusive
los económicos externos para salvar una situación de
crisis sectorial inesperada. Es en estos casos, es cuando un empresario
se lamenta de tener bloqueados sus recursos en otras inversiones, que
hasta el momento no le han producido ningún beneficio, salvo
el hipotético especulativo.
No queremos ni pensar, si coincidiera
una situación de incertidumbre en los dos sectores donde el empresario
tiene intereses, tanto los históricos como los de nueva diversificación,
aunque sí podemos vaticinar un probable “Crack” de
toda su estructura empresarial, que de buen seguro afectaría a
su economía personal y familiar, dando al traste con toda una
vida de sacrificio y trabajo.
En consecuencia, finalizo recordando
a los empresarios otra frase milenaria sin pecar de insolidario con las
reivindicaciones de la mujer, que dice “Tras un hombre de éxito,
siempre hay una gran mujer”, y me permito variarlo susceptiblemente
en “Tras un empresario o empresaria de éxito, siempre hay
unos buenos asesores”.
Javier
García Bas
División Estrategia
y Organización |
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