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LABORAL
Temporalidad y Reducción de Costes
El día 5 de noviembre, aparecía
en la prensa un artículo que no dejaba de ser sorprendente. La
Asociación de Fabricantes de Coches, ANFAC, quiere que el Gobierno
cree un formato de contratación especial adaptado a las necesidades
de la industria automovilística. Se trata de un contrato temporal
cuya duración máxima pueda llegar a ser de hasta 6 años.
El motivo de esta petición es la gran competitividad que existe
con otros países (como Alemania), que están tomando medidas
para reducir costes (aumentar la jornada laboral sin aumentar los sueldos
y congelar salarios). Según ANFAC, las industrias deben aumentar
su tasa de temporalidad para mejorar su flexibilidad.
Es cierto el problema de la temporalidad, la flexibilidad
y la reducción de costes. Pero, ¿alguien ha pensado en
las personas que, llegado el momento, tendrían que firmar un contrato
temporal de hasta seis años?
Hace años que la sociedad lucha contra
la precariedad laboral, intenta estimular la contratación indefinida
mediante bonificaciones, y ahora se habla de crear un contrato temporal
de seis años. Deberíamos pensar si el trabajador, contratado
para seis años, encontrará la estabilidad así, si
tendrá o no problemas para pedir un préstamo o si podrá alquilar
una vivienda -actualmente en la mayoría de inmobiliarias te exigen
que tengas un contrato indefinido-.
Hay que evitar la deslocalización al este,
o al menos, intentar impedirla en la medida de lo posible. Pero para
hacerlo, ¿es necesario perjudicar a los trabajadores? ¿No
existe la figura del trabajador fijo discontinuo? ¿No existe el
contrato por obra y servicio? ¿No existe ya un contrato eventual
por circunstancias de la producción?
Sea cual sea la postura final del Gobierno, se
deben tener en cuenta las necesidades de los trabajadores y las consecuencias
que puede provocar en la sociedad la aparición de un contrato
temporal de seis años de duración.
Ana María Gómez
División Laboral |