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Al sector jurídico también
le llega la competitividad
Durante las dos últimas décadas
venimos observando el declive y la regeneración
de múltiples sectores tanto industriales como
de servicios, desmoronándose algunas empresas
históricas que han hecho pensar que es el fin
del sector, resurgiendo otras que estaban a la sombra
con humildad y la aparición de otras nuevas con
tanta fuerza que sorprendían a propios y extraños.
Todo esto no es más que el resultado del acomodamiento
empresarial en el sistema conformista y no competitivo,
que hemos arrastrado al estar alejados durante tantos
años de la realidad comercial de nuestros más
cercanos vecinos europeos, y en los últimos años
de la realidad de un mercado global internacional. Haciendo
referencia a sectores concretos podemos recordar con
cierta pena la reconversión del Textil, la Minería
o el todavía duradero cambio de las empresas de
Transportes, hoy en día llamadas de Logística.
Todos estos cambios vienen determinados por dos factores
claves, el primero de costes y el segundo
la simplicidad práctica. Como
ejemplo diremos que la subsistencia de una empresa según
la derivación de las dos últimas décadas,
viene determinada por la ampliación del
mercado al que dirige su producto o servicio,
y por tanto eso se transforma en “si
quiero que mi producto o servicio lo compre más
gente, debo entender que la media de renta económica
del conjunto global de mis clientes bajará, por
tanto debo de hacer accesible mi producto o servicio
ofreciéndolo a un precio final acorde con los
resultados de esta reflexión”,o sea más
económico. El segundo factor define la necesidad
de ofrecer soluciones simples al mercado intermedio como
los distribuidores, que no al cliente final pues éste
ya lo percibirá a través del intermediario
o distribuidor si hacemos bien nuestros deberes, para
ello hay que facilitar a dichos intermediarios la agilidad,
facilidad, atención y garantía que
un producto o servicio de consumo razonable necesita.
Hablamos de agilidad porque la evolución nos lleva
a producir con sistemas más racionales, automatizados
y de baja incidencia, sin olvidar la rapidez o índice
de productividad. Hablamos también de facilidad pues
los que venden nuestros productos o servicios deben sentir
que suministramos con agilidad, que
las incidencias las verificamos y solucionamos con responsabilidad,
o que nuestras estructuras administrativas facilitan
la negociación a las propuestas que surjan.
Hemos hablado también de atención
y garantía, ambas palabras son claves en el mundo
de hoy no entendiéndose una relación mercantil
sin una atención clara, directa
y lo más personalizada posible, haciendo más
esfuerzos para conseguirlo cuanto más grande es
la empresa, teniendo ejemplos claros en la Banca o el
sector de Comunicaciones.
La palabra garantía es lo que
nos hace socialmente correctos, no se acepta nada en
el mercado que no tenga garantía, ya
sea en el sentido amplio de la palabra refiriéndonos
a una empresa, producto o servicio, o bien al tiempo
que la ley nos otorga, recientemente hasta dos años,
para reclamar con todos los derechos sobre lo adquirido.
En todo este tiempo ha habido un sector
que se ha quedado estancado empresarialmente durante
décadas como es el JURÍDICO,
decimos sólo empresarialmente pues individualmente
cada abogado ha tenido que reciclarse mucho profesionalmente,
pues la aceptación de la constitución democrática
en nuestro país con los cambios legislativos tan
importantes, y posteriormente la entrada en el mercado
europeo y la vinculación de sus leyes con las
nuestras, han obligado a los profesionales a una formación
constante en los últimos 25 años. Continuando
con nuestra reflexión aseveramos que en los primeros
gobiernos democráticos, se estableció una
prioridad clara para el acercamiento de la formación
superior al mayor número de estudiantes posible,
(curiosamente este principio coincide con el arriba referido
en el comentario de costes). Este efecto una vez conseguido
multiplicó el número de licenciados por
10 o 20 en muy pocos años, iniciando así la
metamorfosis del sector JURÍDICO.
Es por ello que en los últimos ejercicios hemos
detectado una atomización de abogados unitarios,
que aunque camuflados en grupos de dos o tres en un mismo
despacho, siguen pensando con la mentalidad atrasada
de la heroica soledad profesional.
Si recuperamos la gran evolución
de los cambios y oferta legislativos nos damos cuenta
que hoy en día es imposible que un abogado pueda
dominar con cierta garantía, todas las materias
que en el espectro JURÍDICO existen.
Debido a lo aquí expuesto las
conclusiones son claras y ya tenemos constancia que algunos
bufetes ya lo han practicado o están en ello,
que es el crecimiento, la fusión, adquisición,
o absorción entre Despachos JURÍDICOS, es
el futuro inmediato del sector, teniendo como objetivos
el aprovechamiento de las especializaciones para ofrecer Agilidad,
Facilidad, Atención y Garantía,
conceptos claros del inicio de la COMPETITIVIDAD en
un sector abocado sin retracto a un cambio muy profundo
desde el punto de vista empresarial.
                                                                                      
Javier García Bas
Socio Director Nexum Management, en colaboración con Ibáñez & Almenara Abogados
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