La procedencia, improcedencia o nulidad del despido del trabajador

El artículo 108 de la Ley de la Jurisdicción Social (LJS), establece tres alternativas para calificar la decisión empresarial de extinguir un contrato laboral. Así, el Juzgado o Tribunal, al dictar la sentencia deberá calificar el despido como procedente, como improcedente, o como nulo.

En términos generales, la procedencia implica la legalidad de la decisión empresarial al extinguir el contrato, lo que conlleva como efecto inmediato la inexistencia de indemnización y el abono únicamente de la liquidación que corresponda.

La improcedencia significa la falta de acreditación de hechos de suficiente gravedad imputados al trabajador, es decir, la falta de pruebas que puedan justificar el despido, lo que acarrea como consecuencia el derecho del trabajador a recuperar su puesto de trabajo, con la salvedad de que dicho derecho está condicionado, durante el plazo de cinco días, al ejercicio de la opción por el empresario entre el abono de la indemnización o la reincorporación del trabajador a su puesto de trabajo, abonándose, únicamente en el caso de la reincorporación, los salarios de tramite devengados. Dicha condición no se aplica a los representantes legales o sindicales de los trabajadores. En el caso de que la empresa opte por abonar la indemnización, ésta será de 45 días por año de servicio hasta el 12 de febrero de 2012 y 33 días por año a partir de esa fecha.

La nulidad declarada judicialmente supone la existencia de discriminación frente a derechos reconocidos en la Constitución o en las Leyes o se produzca con violación de derechos fundamentales o libertades públicas de los trabajadores (como por ejemplo la discriminación racial, de género, etc), siendo su consecuencia inmediata la reincorporación del trabajador en su puesto de trabajo y el abono de los salarios de trámite.

Estas son las tres alternativas que tiene el Juzgado o Tribunal para resolver el conflicto. Dichas alternativas están supeditadas a la acción que ejercite el trabajador, de tal forma que aun en el caso de estar frente a un despido objetivamente nulo, si la acción planteada por el trabajador ha sido la de despido improcedente, será esta improcedencia la única alternativa de que dispondrá el Juzgador para resolver el conflicto.

¿Te han despedido y no lo crees justo? ¿Crees que se trata de un despido improcedente? Cuéntanoslo y te ayudaremos.

El legislador debe ser el eco de la razón, y el magistrado, el eco de la ley.- Pitágoras

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